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No existe nada comparable a el calor de una hogar o una estufa cuando llega el frío. Pero, si alguna vez has intentado encender un fuego y solo has conseguido mucho humo o que los leños no aguanten, sabrás que elegir la leña correcta es un arte. No se trata solo de quemar madera; se trata de conocer qué especie usar, cómo almacenarla y, sobre todo, cómo no tirar el dinero comprando humedad en vez de energía.
Para que no te hagas un lío, lo más importante es saber que hay dos grandes grupos de combustible vegetal.
Por un lado tenemos las maderas duras. Son las "soberanas" de la calefacción porque vienen de árboles de crecimiento lento. Pesan mucho, son compactas y, una vez que prenden, aguantan horas dando un calor constante y dejando unas brasas espectaculares.
* Encina: Es la preferida en casi toda España. Es muy dura, tiene una gran durabilidad y tiene un poder calorífico excepcional (unas $4.540 \text kcal/kg$). Es la mejor si buscas tener la calefacción encendida todo el día.
* Olivo: Otra joya. Da una llama muy bonita y huele fenomenal. Al tener aceites naturales, calienta una barbaridad (incluso más que la encina en algunos casos) y es perfecta tanto para el hogar como para cocinar.
* Roble y Haya: Muy habituales en el norte. El roble da mucha brasa y el haya es ideal si buscas un calor rápido y limpio, por eso se usa tanto en hornos de pan.
Por otro lado están las maderas blandas, como el pino. Se queman muy rápido porque tienen mucha resina. Son baratas y van fantástico para el momento del encendido, para que el fuego coja fuerza rápido, pero no sirven para mantener el calor toda la tarde porque se consumen en un abrir y cerrar de ojos y ensucian mucho el tubo de la chimenea con creosota.
Este es el error más frecuente. La leña recién cortada puede tener hasta un $50\%$ de agua. Si intentas quemar eso, el fuego empleará toda su energía en eliminar el agua en vez de calentar tu estancia. Estarás gastando dinero inútilmente.
La leña ideal debe estar por debajo del $20\%$ de humedad. Una madera seca produce el doble que una húmeda. Además, la leña húmeda produce un humo negro que mancha el cristal de tu estufa y crea una capa adherente en el tubo (creosota) que es muy peligrosa porque puede provocar incendios.
No necesitas aparatos extraños, aunque un higrómetro ayuda. Fíjate en esto:
* El sonido: Si golpeas dos troncos y suena claro, está lista. Si suena sordo o "mate", aún está verde.
* Las grietas: La leña seca suele presentar grietas en los extremos.
* El peso: La madera seca pesa mucho menos que la verde.
Hoy en día puedes adquirir leña en muchos sitios: desde el habitual almacén local hasta grandes superficies como Leroy Merlin, donde venden palets ya cortados y limpios. Por ejemplo, un palet de encina de unos 1000 kg puede rondar los 550€-650€ con envío, mientras que si la compras a granel en un almacén de confianza te puede salir por unos 220€-360€ la tonelada.
Si buscas excelencia y quieres ir sobre seguro, el sitio ideal para informarte y comprar es vivirconmadera.info. Allí encontrarás opciones que respetan el medio ambiente y te aseguran que lo que estás metiendo en tu chimenea es madera de verdad, bien seca y con buen rendimiento.
En zonas como Barcelona y alrededores, es muy habitual que te traigan la leña en "Big Bags" (sacos grandes de unos $500\text kg$) con una grúa, lo que es súper cómodo si vives en una casa con acceso difícil.
España es un país de variedad. En el norte (Galicia, Asturias, País Vasco) es donde más madera se extrae y se utiliza, sobre todo roble y pino. En el centro y el sur, la encina y el olivo son los reyes absolutos del mercado. Incluso hay provincias como Jaén que exportan gran cantidad de leña de olivo hacia Madrid o Barcelona porque allí no hay suficiente para toda la demanda de hogares y restaurantes.
Si vives en una ciudad como Barcelona, habrás oído hablar de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). No te asustes: a día de hoy no está prohibido usar la chimenea, pero sí se exige que los aparatos nuevos sean eficientes (norma EcoDesign) para no contaminar el aire. Además, es obligatorio que el humo salga por el tejado y que la instalación esté bien hecha para no molestar a los vecinos.
Un último consejo sobre el almacenamiento: No tapes la leña totalmente con un plástico. Tapa solo el "superior" de la pila para que no se moje con la lluvia, pero deja que el aire circule por los lados. Si la encierras completamente, la humedad se quedará dentro y se pudrirá.
Elige encina u olivo para pasar la tarde, usa un poco de pino para arrancar, asegúrate de que esté bien seca y compra en sitios de confianza como vivirconmadera.info.
¡ Así disfrutarás del mejor fuego sin problemas !

